El surrealismo de Vogue: la portada de Kim&Kayne

VOCVN00WR0_1-2.pdfLa última portada del Vogue americano ha hecho correr ríos de tinta. A la vista de las críticas que se han podido leer, sobre todo en Twitter, parece que sus protagonistas no tienen el nivel y la clase que se supone que tiene que tener alguien que sale en la revista.

Los comentarios y los artículos escritos sobre el asunto van en la línea de “Vogue ya no es lo que era” y “esto marca un antes y un después en la revista, porque no hay precedentes de semejante cambio editorial”.

La cuestión es que sí hay precedentes. Y probablemente, fueron en su momento, mucho más bombazo de lo que esta portada nos ha podido parecer ahora. Porque los de ahora, son tiempos en los que estamos ya bastante curados en salud y, tenemos muy asimilado que cualquier personaje puede protagonizar las páginas de cualquier revista por aquello de “el morbo vende”

Probablemente el caso más claro de que esto ya ha ocurrido antes, -sí en Vogue-, sea el del famoso reportaje de Wallis Simpson que la revista publicó en la primavera de 1937, cuando aún no se había casado con el duque de Windsor.

El otoño anterior ya era un secreto a voces que el rey de Inglaterra estaba enamorado de Wallis, aún una mujer casada. A comienzos de diciembre de 1936, recién obtenido su divorcio, y por la presión mediática, Wallis salió corriendo de Londres para recluirse en Francia. Ya se sabía que el rey quería casarse con ella, y la tensión institucional que el asunto estaba provocando en Inglaterra preocupaba a la mayoría. Inmediatamente después, a las puertas de la Navidad y con ella escondida en un chateau francés, llegó la abdicación del rey “por amor”.  Para la sociedad de la época fue un escándalo que el rey de Inglaterra tuviera un idilio con una mujer aún casada y que tras el divorcio abdicara para casarse con ella.

Es lógico imaginar que para muchos periodistas era el momento de conseguir una foto de Wallis. El morbo también vendía en 1937 y, Wallis era por esta razón, la mujer más buscada y deseada para periódicos y revistas.

El reportaje llegó y, sí, fue en Vogue. La futura mujer de un ex rey de Inglaterra no podía sino salir en la revista más glamourosa del momento, en la que sólo posaban las elegantes, y además tenía que ser, retratada por Cecil Beaton, el fotógrafo mejor relacionado con la alta sociedad inglesa del momento.

Una de las fotografías del famoso reportaje de Wallis mientras esperaba su boda con el duque de Windsord. Traje de Schiaparelli. (1937)
Una de las fotografías del famoso reportaje de Wallis mientras esperaba su boda con el duque de Windsor. Traje de Schiaparelli. (1937)

Las fotografías que la revista publicó son interesantes por el vestuario seleccionado para la ocasión. Wallis, que había empezado poco tiempo antes a construir su imagen de mujer de buen gusto, ya que no era guapa,  podía haber elegido para posar algo sobrio como un little black dress de Chanel, pero no lo hizo. Prefirió, ahora que ya nunca sería reina, jugar a romper más esquemas aún y aparecer, entre otros modelos, con aquél vestido de print de langosta diseñado en exclusiva por Salvador Dalí para Schiaparelli. Un vestido que era una ruptura con la moda sobria de los años post-crack y al que lecturas posteriores han visto un inequívoco significado erótico y provocador sello del autor (Por lo de la langosta entre las piernas).

Wallis posa en su retiro francés para Vogue. Diseño de Dalí para Schiaparelli. (1937)
Wallis posa en su retiro francés para Vogue. Diseño de Dalí para Schiaparelli. (1937)

Y es que según cuentan sus biógrafos, también era un secreto a voces entonces, Wallis dominaba las técnicas amatorias que había aprendido cuando vivió en China con su primer marido. Muchos achacaban que de ahí partía la sumisión, muchas veces ridícula, del duque de Windsor hacia esta mujer.

¿Qué tienen en común entonces la pareja Kim Kardashiam-Kanye West y Wallis?

1. Que los tres han buscado aparecer en Vogue (dicen que Kim &Kanye llevan tiempo insistiendo) porque la marca de la revista, asociada a lujo y glamour, les posiciona en el imaginario popular fuera del ámbito de lo cutre. Los K-K lo desean y Wallis lo necesitaba con urgencia, para ser respetada, al menos, en el mundo femenino de la jet internacional en el que iba a desenvolverse.

2. Que en ambos casos, son personajes asociados al morbo, y significan por tanto, “éxitos de ventas”, también para Vogue.

3. La curiosa referencia de Vogue en ambos casos al surrealismo. La portada de Kim & Kane dice “Their fashionable life and surreal times” . En 1937, Vogue no lo expresó en titulares pero vistió a Wallis con un vestido de un artista surrealista, probablemente para expresar al lector algo parecido: “Sí, este reportaje le va a sorprender en Vogue. Es bastante surrealista”.

Wallis en Vogue con el diseño surrealista de Dali para Schiaparelli (1937)
Wallis en Vogue con el diseño surrealista de Dali para Schiaparelli (1937)

 

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