Michelle Obama y Oscar de la Renta. Una polémica en la moda

DEP Oscar de la Renta.
Publico de nuevo un artículo que escribí hace ya tres años porque vuelve a ser de plena actualidad.
Michelle Obama se vistió por primera vez de Oscar de la Renta hace tan sólo unos días. ¿Qué le ha hecho esperar tanto tiempo, si Oscar de la Renta es una de las más prestigiosas marcas made in USA?
La entrada de hoy no es para hacer un repaso de la biografía de Oscar de la Renta, que es muy interesante, y está bien contada y sobre todo bien ilustrada, para quien tenga interés, en el libro Oscar: The Style Inspiration and Life of Oscar de la Renta, cuya introducción para dar más detalles, está escrita por Anna Wintour.
La entrada es para recordar algo que pudo haberse quedado en simple anécdota y que terminó generando un debate bastante importante en los Estados Unidos. Óscar de la Renta en cierta forma generó la polémica con una valoración que hizo en público. Es un capítulo del año 2009, pero que tuvo y tiene más importancia de lo que muchos pensaron en aquél momento. Vamos con la anécdota.
En Abril de 2009, los Obama visitaron Europa y Michelle metió en su maleta bastantes prendas de J. Crew, famosos almacenes norteamericanos de ropa asequible. Una de las paradas obligadas fue Buckingham Palace. Michelle eligió para visitar a the Queen Elizabeth, una falda negra, un top blanco, rebeca de punto negra (de J. Crew), collar de perlas de dos vueltas y sus salones de tacón medio.
El hecho es que J. Crew tuvo un incremento de un 3000% en el tráfico de la página de sus chaquetas de punto y una subida de un 64% del valor de sus acciones en las cuatro semanas siguientes de esta aparición de la sra. Obama.
Alguien preguntó a OR qué le había parecido el look, y el modisto con la libertad que da una trayectoria como la suya respondió: ” You don´t… go to Buckingham Palace in a sweater”. El comentario tuvo una importante reacción negativa sobre él y otros high profile designers, como Vera Wang, que admitieron estar de acuerdo con el modisto dominicano. El comentario además, resultaba especialmente a contracorriente en un contexto en que Michelle Obama ya había sido encumbrada por la prensa pro-Obama como nueva super style icon, bastante antes de que Barak ganara las elecciones. Estaba claro que Michelle, probablemente dentro de la política populista de su marido, prefería comprar en grandes almacenes de ropa asequible en lugar de consumir el diseño made in USA más caro. La decisión era una forma de desmarcarse, sobre todo, del estilo de su predecesora Laura Bush,  importante clienta del sr. de la Renta, nunca encumbrada a la categoría publicitaria de style icon, pero siempre elegante. La prensa criticó mucho a Oscar por su comentario, que no había querido mantener en privado, y días más tarde, explicaba sus razones por no haberlo hecho:
“American fashion right now is struggling. I think I understand what Obama and her advisers are doing, but I don’t think that is the right message at this particular point … I don’t object to the fact that Mrs. Obama is wearing J. Crew to whatever because the diversity of America is what makes this country great. But there are a lot of great designers out there. I think it’s wrong to go in one direction only.”
La respuesta es interesante. Creo que da en el centro de la diana. A pesar de que esta historia nos quedara al otro lado del charco, nos afecta de fondo, porque Michelle Obama, ha creado tendencia. No en su elegancia, sí en sus hábitos de primera dama. Ahora algunas otras primeras consortes eligen también Mango o H&M para sus apariciones públicas. Aunque se consiga estar guapa, ¿es correcto desde el punto de vista de la industria de la moda nacional que una primera dama vista en actos oficiales fast fashion, un sector de suyo rentabilísimo, sin necesidad de un apoyo publicitario de semejante envergadura?.
En el otro extremo, diferenciándose, Carla Bruni. Para eso es francesa. Ella sigue vistiendo el lujo made in France más emblemático, incluso a pesar de estar embarazada. Cuando toda la prensa estaba pendiente de su perfil en la pasada cumbre del G8, ella siguió vendiendo moda francesa, consciente de que el momento era especialmente publicitario. Se enfundó un look de Chanel para confirmar su estado sin decir nada, y lo dijo todo.
Por ese espíritu heredado de siglos, París, sigue siendo la capital mundial de la moda. Francia sigue vendiendo lujo y el espíritu nacional no se desmarca de esa política.
En el fondo era la queja del Sr. de la Renta. Una forma de decir: “un poco de ese espíritu francés no nos vendría mal”.
Carla Bruni en la cumbre del G8 vestida de Chanel (28 de Mayo)
Después de casi dos años, el pasado 19 de Enero Michelle Obama se desmarcó de su política habitual y eligió vestir high luxury, pero no made in USA. Hizo una aparición estelar vestida de McQueen, la marca británica del momento, en una cena de gala que se celebró en la Casa Blanca a propósito de una cumbre chino-americana. En esta ocasión, y en la misma línea de sus comentarios de dos años antes, Oscar de la Renta se pronunció también; fue claro en su apreciación y en que no había nada de personal en que lo hiciera:
“My understanding is that the visit was to promote American-Chinese trade — American products in China and Chinese products in America. Why do you wear European clothes. I’m not talking about my clothes, my business. I’m old, and I don’t need it. But there are a lot of young people, very talented people here who do.”
DEP Oscar de la Renta
Michelle Obama wearing McQueen for a state dinner at the White House last 19 of January

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